viernes, 7 de junio de 2013
Mapa Mental Camila Llanca / Úrsula Vargas/Katherine Zuñiga
Crear su propio mapa mental a MindMeister
Ensayo: "La transformación de la identidad a través de Internet"
El tema de la identidad siempre ha sido tema de discusión, pues
siempre ha interesado saber quiénes somos y porque necesitamos una identidad.
Nuestro yo se conforma a partir de la adaptación del ser al medio. Puede que
algunos de los factores implicados en la construcción de nuestra identidad
social sean reconocibles en la formación de nuestra identidad virtual. Por
tanto se pueden establecer un paralelismo entre la vida real y la virtual que
conlleva a patrones comunes de identidad en el individuo. La identidad virtual
es fluida; se basa, al igual que la social, en ajustes provocados por la
naturaleza de las circunstancias. La fluidez de la identidad, así como de
nuestra sociedad, es una vía de adaptación al mundo.
En la red, adoptamos la identidad que aparece en nuestra
pantalla e incluso nos apropiamos de ella, consciente o inconscientemente,
identificándonos con ella. Con frecuencia cómo nos comportamos,
virtualmente hablando, no tiene ninguna relación con cómo lo hacemos
cotidianamente. Si en algo se caracterizan las comunidades virtuales es,
precisamente, por la fragilidad y la temporalidad de la comunicación. No
obstante, no se debe pasar por alto la importancia de la rutina de
nuestras conductas y esquemas de pensamiento en la red. Una vez cubiertas las
necesidades básicas, desarrollamos necesidades y deseos más complejos
orientados hacia la autorrealización.
Las actitudes, además de estar determinadas por creencias,
predicen conductas cuando están bajo el control de la voluntad, siempre y
cuando se encuentren en un mismo nivel de especificidad. Además, la intención
de realizar o no realizar una conducta viene determinada, por un lado, por las
creencias de lo que creo que debo hacer y, por otro, la percepción que tenemos
sobre lo que creo que otro individuo creen que debo hacer.
En la identidad virtual confluyen tanto fenómenos de identidad
colectiva como individual o personal. Pero el estudio de la identidad
virtual se da del análisis de otros componentes, tales como nuestros
comportamientos en la red así como el entendimiento del cuerpo virtual como
parte esencial de nuestra identidad. Podemos entender que la identidad
virtual no es más que un resultado adaptativo del individuo a las nuevas
circunstancias y a la naturaleza del contexto. En la red podemos cambiarnos de
nombre, de edad, de color de piel o de apariencia, adoptando tales identidades
que, a priori, sólo afectan al individuo. Pero no siempre es así. En las redes
sociales, por ejemplo, mentimos en cuanto a nuestra identidad y se acepta. No
nos importa, total, seguramente no conoceremos nunca a esa persona.
Tampoco nos sentimos responsables de su sufrimiento si se siente engañado/a con
nuestras acciones ya que, total, no lo vemos, no lo padecemos. Alimentamos
identidades imaginarias que forman parte de nuestro yo, nos apropiamos de ellas
por momentos. Y quizás no sean tan duraderas, ni se desvanezcan tan rápido en
nuestra persona como lo que dura nuestro computador encendido.
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