Camila Paz
jueves, 11 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
Educación y Creatividad
La creatividad es
el proceso de presentar un problema a la mente con claridad (ya sea
imaginándolo, suponiéndolo, meditando, contemplando, etc.) y luego originar o
inventar una idea, o concepto según líneas nuevas o no
convencionales. Supone estudio y reflexión más que acción.
Creatividad es la capacidad de ver
nuevas posibilidades y hacer algo al respecto. Cuando una persona va
más allá del análisis de un problema e intenta poner en práctica una
solución se produce un cambio. Esto se llama creatividad; ver un problema,
tener una idea, hacer algo sobre ella, y obtener resultados positivos.
En la época actual, época de cambios,
de la globalización, época de la computación y multiplicación de
la información, no podemos ser ajenos a esos cambios, a
la velocidad en que se presentan y se hace imprescindible modificar
la forma de pensar, la forma de actuar. El pensamiento lógico que ha
guiado nuestras vidas ya no tiene validez en un ambiente cada vez más
agitado. Hay que tomar en consideración, que el pensamiento creativo no es solo
constructivo, también es destructivo. Con frecuencia tenemos que romper un
patrón, una regla, un paradigma, para descubrir uno nuevo. Romper las reglas
no lo conducirá necesariamente a ideas creativas, pero es una vía en muchos
casos. No obstante, la habilidad de ser creativo, la potencialidad de la
creatividad, no se pierde, sólo se esconde, se opaca, pero esa habilidad, esa
actitud, puede ser recuperada, redescubierta, puede ponerse en práctica, si
trabajamos en ello. Hay que restablecer la curiosidad como acción constante, la
capacidad de improvisación, la generación de alternativas, la búsqueda de
nuevos caminos aun no recorridos.
Nuestro sistema educativo tiene que estar orientado hacia el futuro, tenemos que educar hoy, pero pensando en que esos conocimientos se pondrán en práctica mañana, sobre todo en la etapa de formación de profesionales tenemos que intensificar el desbloqueo de la Creatividad. Podemos preguntarnos ¿Qué puede hacer la educación para favorecer la Creatividad? Son muchos los planteamientos que podemos hacer y que debemos tomar en consideración aquellos que, de una u otra forma, intervenimos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Hay que favorecer la creatividad desde la niñez. Debemos ayudar al niño y al adolescente a encontrar su vocación y liberarse. Tenemos que proponer el uso de los juegos de fantasía y los relatos fantásticos y estimular la producción de los mismos.
Hay que propiciar una educación que
tenga muy poco adoctrinamiento y que impulse el autodesarrollo, el desarrollo
de la sensibilidad y lograr un clima de amor y felicidad
como entorno educativo. El uso y /o creación de metodologías que potencien este
aspecto es una tarea fundamental de las instituciones educativas.
Para ser creativo en
la vida moderna, tenemos que ser capaces de prever los acontecimientos
negativos, de visualizar las complejidades de los cambios, de prepararnos para
las soluciones que van a
requerirse, pero mucho más que eso, tenemos que estar preparados para generar
muchas alternativas, muchas soluciones, muchas opciones a cada uno de los
diversos problemas que se puedan presentar, en dependencia del rumbo, cada vez
más incierto, que puedan tomar los acontecimientos que nos rodean y nos afectan
o benefician.
viernes, 7 de junio de 2013
Mapa Mental Camila Llanca / Úrsula Vargas/Katherine Zuñiga
Crear su propio mapa mental a MindMeister
Ensayo: "La transformación de la identidad a través de Internet"
El tema de la identidad siempre ha sido tema de discusión, pues
siempre ha interesado saber quiénes somos y porque necesitamos una identidad.
Nuestro yo se conforma a partir de la adaptación del ser al medio. Puede que
algunos de los factores implicados en la construcción de nuestra identidad
social sean reconocibles en la formación de nuestra identidad virtual. Por
tanto se pueden establecer un paralelismo entre la vida real y la virtual que
conlleva a patrones comunes de identidad en el individuo. La identidad virtual
es fluida; se basa, al igual que la social, en ajustes provocados por la
naturaleza de las circunstancias. La fluidez de la identidad, así como de
nuestra sociedad, es una vía de adaptación al mundo.
En la red, adoptamos la identidad que aparece en nuestra
pantalla e incluso nos apropiamos de ella, consciente o inconscientemente,
identificándonos con ella. Con frecuencia cómo nos comportamos,
virtualmente hablando, no tiene ninguna relación con cómo lo hacemos
cotidianamente. Si en algo se caracterizan las comunidades virtuales es,
precisamente, por la fragilidad y la temporalidad de la comunicación. No
obstante, no se debe pasar por alto la importancia de la rutina de
nuestras conductas y esquemas de pensamiento en la red. Una vez cubiertas las
necesidades básicas, desarrollamos necesidades y deseos más complejos
orientados hacia la autorrealización.
Las actitudes, además de estar determinadas por creencias,
predicen conductas cuando están bajo el control de la voluntad, siempre y
cuando se encuentren en un mismo nivel de especificidad. Además, la intención
de realizar o no realizar una conducta viene determinada, por un lado, por las
creencias de lo que creo que debo hacer y, por otro, la percepción que tenemos
sobre lo que creo que otro individuo creen que debo hacer.
En la identidad virtual confluyen tanto fenómenos de identidad
colectiva como individual o personal. Pero el estudio de la identidad
virtual se da del análisis de otros componentes, tales como nuestros
comportamientos en la red así como el entendimiento del cuerpo virtual como
parte esencial de nuestra identidad. Podemos entender que la identidad
virtual no es más que un resultado adaptativo del individuo a las nuevas
circunstancias y a la naturaleza del contexto. En la red podemos cambiarnos de
nombre, de edad, de color de piel o de apariencia, adoptando tales identidades
que, a priori, sólo afectan al individuo. Pero no siempre es así. En las redes
sociales, por ejemplo, mentimos en cuanto a nuestra identidad y se acepta. No
nos importa, total, seguramente no conoceremos nunca a esa persona.
Tampoco nos sentimos responsables de su sufrimiento si se siente engañado/a con
nuestras acciones ya que, total, no lo vemos, no lo padecemos. Alimentamos
identidades imaginarias que forman parte de nuestro yo, nos apropiamos de ellas
por momentos. Y quizás no sean tan duraderas, ni se desvanezcan tan rápido en
nuestra persona como lo que dura nuestro computador encendido.
viernes, 17 de mayo de 2013
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